Prácticas
de Agricultura Orgánica para el Manejo de la Mosca Blanca (bemisia
tabaci) en Tomate, Validadas mediante Investigación Participativa
Luko
Hilje1, Donald Kass1,
Kees Prins1, Andrea Schlönvoigt1, Manuel
Carballo1, Vera Sánchez1, Jeffrey Jones1,
Guido Sanabria1,
Rodrigo Granados1, Oscar Mario Castro2,
Minor Saborío2 y Geovanny del Valle3.
1CATIE. Turrialba,
Costa Rica lhilje@catie.ac.cr
2 Ministerio de
Agricultura y Ganadería (MAG). 3 Instituto de
Desarrollo Agrario (IDA
Los
sistemas hortícolas tienen varias características que dificultan
seriamente la aplicación de programas de manejo integrado de plagas
(MIP) y de Agricultura Orgánica: alta rentabilidad de sus productos,
corta temporada de producción, y ataque de insectos y patógenos con
gran capacidad reproductiva y de diseminación. Esto induce a los
agricultores a aplicar plaguicidas en forma excesiva (con mucha
frecuencia y en altas dosis), puesto que la inversión se puede
recuperar a corto plazo.
No
obstante, sus altos beneficios económicos son más bien aparentes,
pues el sobreuso de plaguicidas puede desencadenar procesos y fenómenos
inconvenientes en aspectos agrícolas, económicos y ambientales, como
lo son la conversión de plagas secundarias en primarias, y el
desarrollo de resistencia. Un ejemplo de esto es la crisis provocada
en el último decenio por la mosca blanca (Bemisia
tabaci) (Homoptera: Aleyrodidae) en varias hortalizas y otros
cultivos anuales, especialmente en los sistemas agrícolas de las
regiones tropicales y subtropicales. B. tabaci puede actuar como plaga directa, por sus desmesuradas
poblaciones, o como vector de geminivirus. En América Latina y el
Caribe, aunque hay serios problemas de daño directo (debilitamiento y
alteraciones fitotóxicas), así como de fumaginas, los mayores
problemas se deben a geminivirus, especialmente en chile, frijol y
tomate.
En
respuesta a esta situación, en el CATIE se propuso un
esquema de investigación y validación en MIP con un enfoque
preventivo, para la forma en que se expresa el complejo B.
tabaci-geminivirus en el cultivo del tomate en Costa Rica. Dicho
enfoque se ha concretado en un programa de investigación orientado a
buscar tecnologías funcionales y de bajo costo, utilizables por pequeños
y medianos agricultores, el cual en el último decenio ha permitido
valiosos avances para el manejo sostenible del del
complejo mosca blanca-geminivirus. Entre estas tecnologías
destacan dos prácticas agrícolas, que se adaptan bien para sistemas de
Agricultura Orgánica: semilleros cubiertos con malla fina y
coberturas vivas. Ambas están concebidas para evitar el contacto
entre el vector y la planta durante el período crítico a los
geminivirus (primeros dos meses), y se ha demostrado que además de
ser eficaces para el manejo de dicho complejo, son rentables y asequibles para pequeños
agricultores.
La
práctica de semilleros cubiertos consiste
en utilizar recipientes que eviten el estrés del trasplante, como lo
son los cartuchos de papel periódico colocados dentro de túneles
cubiertos con malla fina, de poro ("mesh") 50, como Tildenet
IN50 o Biorete 20/10, durante los primeros 25-30 días desde la
siembra. Así se obtienen plántulas sin virus y con buenas características
agronómicas. Este método es
barato y atractivo para los agricultores, pues cuesta unos US$ 950/ha.
Aunque el costo inicial de la malla es alto, como ésta es
reutilizable por varias temporadas, los costos se reducen
progresivamente; si, como se recomienda por sus fabricantes, la malla
se utilizara seis veces, los costos totales se reducirían a US$
480/ha.
Las
coberturas
vivas al suelo son una buena opción para la segunda mitad del período
crítico, por 30 días desde el trasplante, y funcionan enmascarando
las plantas de tomate, lo cual dificulta al vector su localización.
Tienen varias ventajas, sobre todo para pequeños productores: menor
costo, fácil disponibilidad, nula contaminación al eliminarlas,
posible aporte de materia orgánica y nutrimentos al suelo, así como
de ingresos adicionales por la venta de sus productos. Las coberturas
sobresalientes son el maní forrajero (Arachis
pintoi, Fabaceae) y el cinquillo (Drymaria
cordata, Caryophyllaceae), pero tienen la desventaja de ser lentas
en su establecimiento y, en ciertos casos, presentan la dificultad
inicial de crecer a pleno sol. Este problema se puede resolver
utilizando el culantro (Coriandrum
sativum, Apiaceae) como cobertura, con la cual se han logrado
rendimientos y ganancias netas en tomate de 19 t/ha (con la variedad
Hayslip) y US$ 10.000/ha, en promedio; sin embargo, en ciertos casos
se han obtenido rendimientos de hasta 25 t/ha. Además, sus ganancias
netas pueden incrementarse mucho (US$ 15.000/ha), al vender el
culantro.
A
pesar de las ventajas demostradas con ambas prácticas, para
garantizar su adopción es imprescindible el involucramiento de los
productores. Por tanto, actualmente se desarrolla un proyecto con
agricultores organizados en dos zonas agroclimáticas contrastantes de
Costa Rica (Grecia y Turrialba), el cual es financiado por
Fundecooperación. Está orientado a insertar dichas prácticas dentro
de un esquema para la producción sostenible de tomate en sistemas de
laderas, en combinación con prácticas agroforestales que eviten la
erosión e incrementen la fertilidad del suelo (barreras y soportes
vivos). Es realizado por un equipo interdisciplinario, conformado por
especialistas de ciencias biofísicas y sociales del CATIE, junto con
extensionistas del Ministerio de Agricultura
y Ganadería (MAG) y el Instituto de Desarrollo Agrario (IDA).
Dicho
proyecto utiliza una metodología de investigación participativa (reuniones
de consulta, planificación y evaluación con productores, parcelas
de validación, días de campo, y pasantías entre ambas comunidades),
para que ellos ganen en autoconfianza y mejoren la toma de decisiones.
Las experiencias han sido positivas: aumento de rendimientos del
tomate, reducción de costos de producción, adiestramiento en
muestreos de plagas, e involucramiento de dos grupos de mujeres en la
producción comercial de plántulas de tomate.
A
mediano plazo se pretende lograr la producción sostenible de tomate
en sistemas de laderas, mediante tecnologías de bajos insumos
externos (para reducir los costos y riesgos de producción, aumentar
los rendimientos, conservar los suelos, y disminuir los impactos
adversos sobre la salud y el ambiente), y que los agricultores ganen
en autoconfianza e incrementen sus capacidades organizativas.
Asimismo, se espera que estas experiencias les permitan hacer la
transición hacia la producción orgánica de tomate y de otras
hortalizas presentes en sus sistemas de producción.
Preguntas
y respuestas
¿Puede
hacer algunas recomendaciones para el control de la mosca blanca?
Cuando
se siembra cerca de un tomatal viejo se acelera la contaminación (la
mosca transmite virus), de modo que la primera recomendación es no
sembrar cerca de un tomatal viejo. La segunda recomendación es
minimizar el contacto entre el vector (mosca blanca) y la planta de
tomate durante el período crítico de susceptibilidad (de 30 a 60 días)
son los dos meses más difíciles, después de esto no hay tanto
problema.
Buscamos
también repelentes naturales por ejemplo el uso del chile el zorrosí,
el tacaco cimarrón (con resultados muy buenos), el madero negro, el
papazote, el cinamay (a base de canela), el aceite de nim. No quiere
decir que todo sean éxitos, lo más importante es que se ha hecho con
investigación participativa.
Usted
mencionó el efecto de Hombre grande, puede servir para ácaros?
En
primer lugar el hombre
grande cayó en desgracia porque nadie volvió a trabajar con él. Hay
mucho interés reciente, con mosca blanca y con otros pero no hay
mucha información. En este momento
Rafael Ocampo y Casa del Agricultor distribuyen un producto
llamado Quasinom, a base de hombre grande. Esta planta
funciona muy bien con chupadores en general con áfidos